Llegamos por fin al último post de la serie dedicada a una doble razón. Por un lado buscamos motivarnos, darnos cuenta de lo que nos vamos a encontrar en la vida, cómo enfrentarnos a ello y vencer. Por otro lado y al mismo tiempo también hemos aprendido cómo sacar conclusiones y lecciones importantísimas de situaciones cotidianas que en un principio no son evidentes.
Para todo ello hemos utilizado, a modo de ejemplo, unas escenas de las tres películas de la saga Rocky, escritas y protagonizadas por Silverster Stallone.
Ya sabéis que hay mucha gente que le valora como un pésimo actor y se burlan constantemente de él por su estilo estereotipado. Sin embargo, en mi opinión, esta clase de gente son aquellos que no ven “más allá” de la apariencia. Más allá de los músculos y la boca torcida (Sly tiene un nervio facial paralizado de nacimiento, motivo de su extraña mueca).
He intentado utilizar estos post para que superéis a ese tipo de personas. Si te quedas en la superficie de las cosas tu vida va a resultarte muy vacía, aparte de que te vas a perder lecciones muy interesantes.







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